domingo, 19 de junio de 2011

Un día en la Canine Family

A ellos les gusta intentar cambiar el mundo, sobre todo a él.

Toby suele levantarse cada mañana con un humor de perros horrible, -¿Cómo no?- hasta que se mira al espejo y ¿Qué ve? A parte de su tonta sonrisa reflejada en él, ve que lleva puesta la camiseta del equipo de fútbol de Jasper que utiliza para dormir. "Spi" pone. De repente, aunque no tanto, puede recordar lo que diría exactamente como le llamase idiota, pero se ríe, porque si, es idiota… Pero es ese único idiota que hace que piense en él todo el día o, al menos, cuando sale de casa en ese mismo instante hacia el refugio y hasta que llega a él.

Las pequeñas campanillas de la puerta suenan cuando esta se abre y el albino gira la cabeza para darle los buenos días al moreno. Como siempre, viene gritando. Balto no habla pero tiene oídos y es posible que algún día se quede sordo.. ¿Gritaría el de ojos castaños si supiera que se va a llevar a su hermano de vacaciones? Se ríe para sus adentros porque es recordar la bonita sonrisa de su Alessio y sentirse completo ¿Qué estará haciendo?
Espera que sonría, como siempre y él de mientras mira a los perros que tienen acogidos durante toda la mañana para hacerle un bonito regalo.

Por otra parte, Banzai piensa que el de ojos azules está un poco raro ¿Qué tendrán los perros para que los esté mirando tanto? En cualquier caso… ¡Sabe que no debe reírse, pero esa sonrisa algo boba que tiene pintada en la cara el de ojos azules se le hace muy graciosa! Aunque… Sabe en que está pensando y no lo culpa.
Ya ha llegado la hora de comer y le toca a él ese día ir a por la comida
¿Mh? ¿Que por qué no lo culpa? Porque él también piensa en su buitre. O como le llama él, Ian. ¿Estará en clase? Espera que si porque se siente muy orgulloso de él. Recuerda como lo conoció y como le demandaba que le hiciera de comer en la cafetería… Ríe, cariñoso. Lo quiere tanto que por él daría todo si se lo pidiera, aunque espera que no se lo pida porque entonces ya no le quedaría nada más que darle y no quiere eso.
Aunque ahora si que quiere algo…

¡Comer!

La comida suele ser algo rápida, pero cuando se encarga la hiena de ello Anubis come tan bien que a veces hasta le entra sueño. Y como le entre ahora se le caerán las cajas que recoge y de las que debe ordenar por toda la tarde. Le duelen un poco los brazos, pero sabe que el trabajo bien hecho merece la pena porque le gusta que Kody le felicite y lo estreche contra su cuerpo. ¿Hace falta decir que adora a su rubio? Si le invade un sonrojo de enamorado cada vez que lo visualiza en su mente perfectamente, a cada pequeño detalle, porque tiene sus bonitos ojos grabadas a fuego lento en su cabeza… ¡P-pero que cosas piensa! Será mejor que termine pronto porque ya se le ha hecho de noche.

Y tal como llega la oscuridad al cielo, también pasan las horas, pero Renard todavía está en pie, haciendo el último inventario del mes que, gracias al trabajo del egipcio de ordenar las cosas, hace los últimos cálculos cuando ya todos se han ido a casa. Suspira relajado y tranquilo por el silencio que hay, no le importa haberse quedado terminando el trabajo, más que nada porque ha llamado a su Chris para que se vaya a recogerle e ir a cenar los dos juntos. Es más que un cielo con él, seguro que está cansado de trabajar también y aún puede pasarse con el coche a por él, por eso cuando suena el claxon de su coche fuera. La mirada ámbar del pelirrojo se ilumina mientras las luces del local dejan de hacer eso mismo, el pequeño refugio de la Canine Family queda cerrado hasta mañana.

1 comentario:

  1. Que ternura, me emocione leyendo todo eso, linda... ;////; Me gusta como los personajes cambian de situacion tan facil y lo lindos que estan todos juntitos.

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